ATLÉTICO MADRILEÑO -1-1- REAL MURCIA
ATLÉTICO MADRILEÑO: Esquivel, Javi Boñar,. Barboza (Kostis, 49), Puric, Julio Diaz, Javi Serrano (Jano, 67), Bellotti (Koke Mota, 89), Íker Luque, Arnau Ortiz (Llorente, 89), Sits (Omar Janneh, 67) y Rayane. Suplentes: Mario de Luis (ps), Dani Martínez, Corral, Giménez, Hueso, Castillo y Morcillo.
REAL MURCIA: Gazzaniga, David Vicente, Alberto, Jaso (Héctor Pérez, 74), Cristo Romero, Isi Gómez (Palmberg, 67), JC Real (Sekou, 55), Pedro Benito (Pedro León, 67), Álvaro Bustos (Sarabia, 79), Ekain (Schalk, 67) y Flakus. Suplentes: Diego Piñeiro (ps), Cadorini, Sarabia, Mier,, Antonio David y Kayobe Adebayo.
Árbitro: Morales Moreno (colegio andaluz). Amarillas para Julio Díaz (35´), Javi Serrano (39´), Puric (85´), Flakus (87´) y Javi Boñar (99´).
Goles: 1-0 (min. 48): Flakus; 1-1 (min. 99): Javi Boñar.
Incidencias: Ciudad Deportiva de Alcalá de Henares. Dos millares de espectadores con nutrida presencia grana.
Comentario: Es complicado sacar conclusiones cuando apenas se suman tres jornadas, cuando el reloj, como el balón, tienen poca presencia en una temporada que comienza a nacer entre las mismas dudas de siempre y las expectativas de los creyentes a una causa que, cuando pita el colegiado, nos devuelve a una realidad donde rascarnos las miserias y curarnos de pecados exigen una penitencia habitual en las últimas campañas de los granas. No sirve emocionarse en pretemporadas, creerse favoritos a la gloria, soñarse entre profesionales, no, no vale, de verdad. Y no lo hace cuando el equipo juega bien -por momentos-, compite como debe -ocasionalmente- y se deja puntos donde no debería -norma en las dosprimeras salidas de esta temporada-. ¿Qué falla, entonces?
Lo de siempre y lo de nunca, los de siempre y los que nunca lo hacen. No hay más. Puedes golear, como en la segunda parte, y que te hayan goleado, como en la primera, donde el mártir argentino de la portería evitó que el once murciano se asomara cabizbajo al vestuario. Puedes sentenciar, sentirte enorme, ganar credibilidad y firmar tablas con premura en los últimos minutos del choque. Puedes, o pudiste, hacer tantas cosas que hay que dar por bueno el empate y acodarse en cualquier barra, pensativo, para no perjurar ante una planificación deportiva de la DD insuficiente en labores defensivas y sobrada en ataque. Porque ahí está la clave. No puedes, cuando llevas tres jornadas, que el muro de las lamentaciones de los de Etxeberría se ajuste a una zaga con más déficits que virtudes, con más problemas que soluciones y con incógnitas que no despejan los interrogantes que marcan el sufrimiento grana cuando el rival te aprieta. Sin alternativas, solo atacar impide ver sombras al final del túnel porque la luz la enciendes solo en cuanto pisas campo contrario.
Es el debe de un equipo que no termina de encontrar el surco que riegue su juego. No basta con pensarse favoritos, hay que demostrarlo, no se sostiene el club con alegría y ritmo, con partidos a dos porterías donde disfruta el que no tiene colores y los que lo tienen del grana sufren en exceso cuando el rival pide cita ante Gazzaniga. Es un abc futbolístico que, en el césped, poco tiene que decir cuando falta el ladrillo y la argamasa de la zaga. Ya no son las espaldas, que lo son, son los daños irreparables que se pueden sufrir cuando el rival gana comodidad jugando en tu campo. Luego tienes a Flakus y demás dinamita que alegran la vida y los sueños cuando atacan, pero cuando lo hacen, solo entonces. Puedes tener ritmo, velocidad, jugar tocando a rebato para creerte que eres superior -el Real Murcia siempre debería serlo- y luego arrodillarte en errores que te pueden costar caro. Y el precio, en esto, es un liderato que sigue estando muy cercano.
Y era el todo y la nada… y repartimos. Hay veces en el que el reparto es sentencia de justicia, tablas que ayudan a ambos o puntos que perjudican. Me quedo con lo último. Nos perjudicó el empate, mucho cuando debimos vencer. Mucho cuando pudimos, en la segunda parte, erguirnos para hacer al rival sollozar, pero nada, que somos buena gente y mejor un reparto injusto para seguir siendo buenos tipos. Un equipo con sangre, con el cuchillo entre los dientes, hubiera desangrado al rival, no le hubiera dejado respirar, no hubiera perdonado. Pero esto es un equipo, el grana, un bloque con una descompensación defensiva evidente, un bloque que, de acuerdo con el argumento, se dejó la victoria para volver a motivarse para el viernes con lo que pudo ser y fue.
Solo nos queda imaginarnos más y mejores, visualizarlo para que ocupe cuerpo la idea dentro de nosotros, para que tengamos que sacar el orgullo y la bufanda del escudo y compartirlo con el balón. Religiosamente hablando, somos buenos tipos, quizás demasiado, pero eso no vale para ascender. Solo nos sirve afilar el filo, empuñar el hacha y salir a matar los partidos. De no hacerlo, volveremos al santoral de buenas personas, y eso no lo queremos.
Ángel García Álvarez
@__AngelGarcia__
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