NÁSTIC-2-1-REAL MURCIA

NÁSTIC: Rebollo, Sergio Camus, Enric Pujol, Mangel, Moi Delgado, Óscar Sanz, Gelardo (Marc Montalvo, 74), Abdallah (Pau Martínez, 64), Álex Jiménez , Jaume Jardí (Juanda, 87) y Baselga (Cedric, 64). Suplentes: Fuidias (ps), Esteves, Pedro Alcalá, Hugo Pérrez, Subirats, Pavón, Alpanis y Teo Pozo.

REAL MURCIA: Gazznaniga, David Vicente, Jorge Sánchez (Moyita, 46), Jon García, Cristo Romero, Mier, Palmberg (Ekain,65), Óscar Gil (Isi Gómez, 79), Jorquera (Víctor Narro, 65), Flakus (Juanto, 65) y Pedro Benito. Suplentes: Piñeiro (ps), Antonio David, Sekou, JC Real, Yoldi, Bustos y Pedro León.

Goles: 1-0 (min. 10); Baselga. 1-1 (min. 69): Juanto; 2-1 (min. 91): Jon García, en propia puerta.

Árbitro: Palomares Gutiérrez (colegio andaluz). Amarillas para los locales Óscar Sanz, Álex Jiménez, Juanda, Pau Martínez y Moi Delgado. Por los granas, Óscar Gil, Cristo Romero, Moyota y Pedro Benito.

Incidencias: 6517 espectadores en el Nou Estadi Costa Daurada, con presencia de poco más de un centenar de aficionados murcianos.

Comentario: No vale para nada soñar. No vale para soñar creerse más de lo que es. No vale para creer ponerse la camiseta, tener más posesión. No vale en la vida de algunos lo que les arrebata el Real Murcia cada partido, cada duelo como brindis a una esperanza que se encargan de dilapidar los protagonistas. Lo único que vale a estas alturas de la temporada es ajustarse el cinturón donde puedan, siempre lejos del cuello, y rezar como llevan haciendo todo el 2026. Pese a los recuerdos de agosto, cuando algunos alimentaban su optimismo con las especulaciones amigas de una prensa de pesebre, ahora solo queda pasar las jornadas con una metodología sostenida en el día a día, más allá del partido a partido.

Somos los de aquí proclives a poner andamios en el aire cuando no hay sujeción ni tampoco materiales de calidad. Olvidamos con facilidad el origen y el destino, el principio y el final. Por el medio nos creemos vivir en un sueño bipolar donde ganar tres partidos nos da el ascenso y caer en la misma cifra nos hunde en un fango del que nuestro escudo salió hace meses. Quizás que te muerda el presente, que te dé bocados de desesperación ayude a mantener las alarmas actividades. Pintar óleo sobre lienzos sin gamas de colores, imaginarse texturas, creerse manejar pinceles cuando solo tienes brocha gorda y colores oscuros te debería acercar a una realidad que vio la grada, que vio el plantel y que vio Pablo Alfaro, un ex de la casa que se relamió tras el partido con tres puntos de sobredosis emocional.

Caer en Tarragona entraba en los pronósticos de muy pocos. Asistir a las tres últimas victorias era tan engañoso como existencial cuando das coletazos por abandonar la cola de la tabla. Henchida la plebe grana tras esos nueve puntos, algunos no mentaron las palabras malditas -play off- por si acaso, aunque fueran parte habitual de sus terrores nocturnos. Y, en ellos y vespertinamente, apareció el Doc Alfaro para firmar la derrota de una receta en la participó poniendo su sello Jon García en una aciaga tarde. Y le ayudaron sus compañeros, secundarios de lujo en un desastre donde solo Víctor Narro pudo ponerse una medalla oxidada en la solapa. El equipo, con esos mimbres, no dio para más. Gazzaniga vive en un permanente idilio con las dudas, la zaga por sus costados es un boceto de lo que se esperaba, Jorge se come las culpas y Mier, sin función definida, acabó pidiéndose a sí mismo la hora. No hubo bandas hasta la entrada de Narro, Flakus tampoco fue Flakus pero Benito sí fue él mismo, es decir, garra, empuje, brega en soledad. ¿Los cambios? Pues Juanto hizo lo que se le lleva exigiendo meses, Moyita lo que debía hacer desde muchos meses antes e Isi, que lleva jugando cuando juega en una posición que no es la suya, perdió un sprint que fue clave no por la pérdida de esa carrera, si no por la ayuda de una zaga que no salió donde debía y se aculó en el área para hacer luego lo que todos sabemos. ¿Debió hacer falta Isi? Es posible. ¿Debió salir en ayuda la defensa en cuanto se intuía el suceso? Seguro. ¿Y ahora?

Respondo pasando de párrafo. Somos unos desgraciados. Nos creemos más de los que somos por tener el presupuesto mayor del grupo pero estamos viviendo con un equipo al que le cuesta entender el juego. En condiciones normales, empatar hubiera sido una victoria. Perder fue un sopapo a dos manos merecido en una primera mitad lamentable bailando sin espaldas, con autopistas sin peaje tras la nuca de una zaga que pierde valor. Solo nos queda pensar que pronto volverá Héctor. Con tan poco, al menos yo, me conformo.

Ángel García

@__AngelGarcia__

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