REAL MURCIA -2-1-ATCO. MADRILEÑO
REAL MURCIA: Gazzaniga, David Vicente, Jorge Sánchez, Jon García, Cristo Romero, Jorge Mier, Palmberg (Isi Gómez, 68), Óscar Gil (Moyita, 32) , Joel Jorquera (Yoldi, 82), Pedro Benito (Juanto, 82) y Flakus (Víctor Narro, 82). Suplentes: Piñeiro (ps), Antonio David, Ekain, Sekou, JC Real, Bustos y Pedro León.
ATCO. MADRILEÑO: Mario de Luis, Javi Boñar, Puric, Barboza (Adrián Corral, 68), Dani Martínez, Javi Morcillo (Jorge Castillo, 46), Martín Bellotti (Koke Mota), Íker Luque (Jano Monserrate, 80), Rayane (Cubo, 46) y Rafa Llorente. Suplentes: Izan (ps), Gero Spina, Hueso, Parriego, Nákera y Sits.
Goles: 1-0 (min. 7): Óscar Gil. 2-0 (min. 42): Joel Jorquera; 2-1 (min. 58): Arnau Ortiz.
Árbitro: Holgueras Castellanos (colegio castellano-leonés). Amarillas para los locales Jon García, Jorge Sánchez, Isi Gómez y Gazzaniga. Por los madrileños Barboza, Belletti, Koke Mota y Puric.
Incidencias: 15028 aficionados en Nueva Condomina.
Comentario: Pocos eran capaces de pensar que el Real Murcia era capaz de jugar así, de resucitar en fechas propicias, de procesionar con la fe en el talento y el balón. Su primera parte fue magnífica, inédita esta campaña en un recinto ocupado por aficionados que se habían olvidado de soñar para tomar asiento pensando en sufrir. El mundo al revés en una situación con un contexto de nervios, de tensión ante un rival que llegaba jugándose el liderato y que acabó desquiciado por la envergadura defensiva de un bloque que fue cemento armado ocupando sus espacios.
Poco más se le puede exigir a los de Curro Torres, un técnico al que le ha costado pigmentar de color y alegría un plantel roto por la grada y por las decisiones del club. Tres victorias consecutivas, y algunos soñando de nuevo. Pero, siendo realistas, queda menos para los 47 puntos, pero se ve la luz, cada vez más brillante y cercana, al final de un túnel que ha ganado diámetro con el juego grana. Flakus, criticado hace semanas hasta la extenuación, ahora recibe alabanzas de quienes confundieron crítica y hostigamiento en redes. Pedro Benito parece sacar del bolsillo un despliegue físico que para sí quisiera yo subiendo escaleras de una vivienda en sus plantas más bajas, Jon García, inmenso ayer, parece al fin ese central de categoría superior, y sobre Gazzaniga poco más que decir. Centrado, encuentra acomodo en la seguridad que ofrece a la grada. Si encima el equipo se lo cree, el rival se encoge. El filial colchonero fue la prueba. Necesitó un par de pinceladas el equipo local para empequeñecer a los de Fernando Torres, desquiciado en la primera parte. Los suyos fueron una sombra persiguiendo la luz, un fantasma sin carisma, un equipo envejecido sin balón y sufriendo con él ante la presión local. Los de casa pudieron golear, irse a tomar unas tapas y regresar henchidos, pero, como equipo que vive con la soga ajustando medidas en sus cuellos, dejaron con vida a los visitantes que, tras el descanso, quisieron exponer algo más con balón. En el único error de Jon García, Arnau Ortiz, un ex, pintó la cara a los granas recortando distancias tras una pena máxima detenida por Gazzaniga. En el rechace, no falló el goleador.
Abierto de puertas, el partido comenzó a transitar con los nervios y las contras como exposición de motivos del juego local. Pedro Benito, recuperado tras su neumonía, pudo ampliar la ventaja en una contra que dejaba dudas con el banderín del línea. Luego, hasta el final, tocó encorsetar el traje y respirar a más velocidad.
Los del Torre visitante apretaron en campo local, arrinconaron a los del Torres local, pero sin apenas sudar. Era sencillo atar al metro exacto a un plantel alocado por pisar terreno murciano, no ya el área, defendido por los locales como si fuera el estrecho de Ormuz. Y allí, en cuanto amanecían, aparecía Gazzaniga para ser el salvador en balones aéreos. Poco más hasta los 96´. Ahora toca resetear, dejar de sentirse superiores y pensar que tienen la experiencia de creerse lo que no fueron cuando Colunga protagonizó una racha parecida. Con los pies en el suelo se puede saltar, no soñar. Lo demás, ficción novelada del de siempre.
Ángel García
@__AngelGarcia__
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