SEVILLA ATCO.-0-1-REAL MURCIA

SEVILLA ATCO.: Alberto, Jorge Moreno (Juank, 75), Aston da Silva, Íker Muñoz, David López (Manu Arenas, 75), Alcaide (Lociga, 70), Rivera, Edu Altozano, Collado, Álex Costa (Bornes, 60) y Pedraza (Ibra Sow, 70). Suplentes: Rafa Romero (ps), Loren (ps), Mario Diaz, Hugo Ortiz, Jesús Cruz y Espiñeira.

REAL MURCIA: Gazzaniga, David Vicente, Jorge, Jon García, Cristo Romero, Alonso Yoldi (Moyita, 62), Óscar Gil, Víctor Narro (Pedro Benito, 46), Palmberg (Bustos, 90), Joel Jorquera (JC Real, 89) y Flakus (Ekain, 81). Suplentes: Piñeiro (ps), Juanto, Sekou, Pedro León e Isi Gómez.

Goles: 0-1 (min. 55): Flakus.

Árbitro: García Arriola (colegio vasco). Roja al local Aston da Silva en el 57. Amarillas para Jorge Moreno, Víctor Narro, Jorge, Palmberg y Ekain.

Incidencias: Ciudad Deportiva Jesús Navas. 500 aficionados, con un centenar de granas.

Comentario: Lo importante, ganar, se hizo. El resto, sobra. No quedará tras la exhibición de talento, buen juego, autoridad y demás calificativos irreales nada que contar. Ganar al peor equipo del grupo, al que menos mimbres tiene para ser filial, al que peor juega, al que te regala hasta las llaves de casa tiene poco que señalar.

Seamos objetivos, valía el fin, no el método, valían los puntos, no las vacilaciones. Sumar de tres y comenzar a ver el descenso a tiro lejano de piedra, cercano por las sensaciones, pero alejado por unos puntos que parecen, ahora mismo, un bálsamo para una afición cuyo sufrimiento no se intuía hace apenas cuatro meses. Ganar al filial del Sevilla tiene el mérito justo de los críos que van sobrados de paga y arrasan con el quiosco. Vencer a un equipo sin el mínimo nivel para competir en la categoría, con tantas bajas que se desangra en un momento en el que todo le sale mal, también tiene mérito cuando el equipo de Curro Torres va también haciendo la goma para engancharse a la zona sin pánico de la tabla.

Siendo justos, no habría crónica. Si lo fuera en estas líneas seguiría culpando al equipo, al club, a su estructura deportiva de la situación en la que nada, en teoría, en unas aguas tranquilas que se han encargado ellos mismos de darle marejada. Duele ir a Sevilla y acabar así, aunque se ganara. Ayer era un día para golear, para mirar al rival por encima del hombro, para que los popes salariales del plantel estiraran cuello y mostraran su categoría, pero un gol, al menos de Flakus, y a dormir. ¡Había que golear, joder! ¡Había que dar un golpe en la mesa y decir que somos el Real Murcia y que el escudo es sagrado! Pero bueno, a lo que vamos, que los tres puntos son de oro, que la situación nos hace sentirnos un equipo menor, que festejamos vencer por la mínima al colista como una Champions de pobres y que respiramos, porque eso hicimos.

¿El partido? ¿Qué os cuento? Que no deja expectativas a la vista, que no nos consuela más allá de los puntos, que permitió el regreso de los desplazados al menos con la tranquilidad de quien no se deja nada en la gatera, que, en fin, que ganamos. Hacerlo así, en la situación actual debería servir, pero si rascamos… ¡ay si rascamos! Fijarse en los salarios, en la permanencia, en los nervios y en los nudos en el cuello. Fijarse en los harapos que visten nuestro fútbol y rogar la penitencia porque cumplirla lo hacemos desde que Felipe, en los últimos mercados, malgasta presupuestos aconsejado por su consejo de insensatos.

Ángel García

@__AngelGarcia__

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