CE SABADELL: Fuoli, Bonaldo, Carlos García (Sergi, 62), Genar Fornés (Rubén Martínez, 72), Eneko Aguilar (Alemán, 37), Urri, Liameed, Priego, López-Pinto (Miguelete, 62), , Alan Godoy (Escudero, 62) y Coscia. Suplentes: José Ortega (ps), Nil Ruiz (ps), Oriol, Tébar. Tito y Jordi Ortega.

REAL MURCIA: Gazzaniga, David Vicente, Jorge Sánchez, Héctor Pérez (Isi Gómez, 78), Cristo Romero, Óscar Gil, Moyita, JC Real (Sekou, 67), Jorquera (Bustos, 74), Pedro Benito y Flakus (Víctor Narro, 78). Suplentes: Manu García (ps), Zamora (ps), Yoldi, Joao Costa, Meca y Pedro León.

Goles: 0-1 (min. 17): Pedr Benito; 0-2 (min. 19): Flakus; 1-2 (min. 85): Bonaldo; 2-2 (min. 89): Rubén Martínez, de penalti.

Árbitro: Clemente Manrique (Colegio canario). Amarillas para el local Eneko Aguilar y los granas Óscar Gil y Gazzaniga.

Incidencias: Nou Creu Alta. 9021 aficionados con presencia de aficionados del Real Murcia.

Comentario: Pues otro día en esa oficina grana donde la rutina ha colocado al equipo bajo el designio de tuertos, de miradas furtivas de quienes equivocan destino al que mirar. Otro día donde se celebraron banquetes y comuniones y algunos acabaron empachados de expectativas y esperanzas. Rascaron hasta hallar sangre, evitaron curar heridas y se cortaron. Lo de siempre en un equipo que es capaz de matar y suicidarse a la vez, en un mismo acto donde debería el balón encontrar incompatibilidades. Pero es el Murcia, el de siempre, el equipo hastiado de vivir con emociones contradictorias.

Tan pronto emergen para jugar su champions particular como que se encogen hasta parecer minúsculos y creerse engullidos por sus demonios. Es un equipo que necesita acabar ya la temporada, salvarse y volver a creerse protagonistas de una pretemporada donde habrá pieles de oso, medallas de cartón y trofeos de madera, al menos, hasta que se demuestre lo contrario. Esperemos que sobre Pedro Benito y Héctor se cimente la construcción. Hartos estamos de figuritas de cromos, de fichajazos rutilantes y de jugadores que vienen de vuelta cuando queremos conocer sus idas.

En fin, lo de siempre. Hacer volar billetes a pajera abierta y encomendarse luego a los canteranos y Pedro Benito, los que ayer intentaron no quemarse sacando las castañas del fuego con sus manos. Lo del atacante pudo ser memorial. Hizo mochila en su espalda con sus compañeros para espolearles enarbolando la bandera ofensiva. Todo lo hizo bien, ni un pero en su contra. Marcó, asistió, bregó y acabó pidiendo el descanso del guerrero. Lo de Héctor es jugar con aura. Es el mejor central, de largo, del plantel. Ahora mismo se come a Jorge, por supuesto a Jon García, a Óscar Gil y a quien se le ponga por delante. Y lo hace con una suficiencia casi insultante. No hay en la categoría dedos de la mano para contar mejores que él. Y es un niño. Lo que tiene el Real Murcia con el de Elda es un cheque al portador. Entre ellos y la actitud contagiada a sus compañeros se llegó al descanso con una performance de época. ¿El Sabadell? Perdido, jugando a remolque, fallando hasta los que nunca lo hacen, como Fuoli, y jugando casi con uno menos con un Eneko Aguilar mermado tras la tarjeta inicial.

Pero en la reanudación, los de casa no quisieron ser tan buenos anfitriones como en el inicio. Estiraron líneas y obligaron a replegarse al equipo de Curro Torres. Tampoco sufría el Murcia, se sentía cómodo, pero el depósito físico fue perdiendo con un goteo continuado de la presión local, y más, tras los cambios ofensivos de Ferrán Costa. No se puede achacar al banquillo grana nada de lo que sucedió en el argumento final. El Sabadell apretó, estrechó a los granas y les cortó el ritmo. Empujaban y soplaban la casita defensiva murciana hasta que fueron, como en el cuento de los cerditos, derribando espacios. Primero, fue Bonaldo. Al siguiente soplido ayudó Cristo con un penalti de los que merecerían perder la herencia y ser desheredado. Menos mal que, con las tablas, los de Curro se escondieron defendiéndose tras murallas de ladrillo. Incluso, en un rebato, Víctor Narro pudo hacer el tercero. Pero ahí sí, esta vez Fuoli, el mejor portero de la categoría no iba a errar más veces. Detuvo el remate para firmar un empate que nos sigue dejando el nudo apretando el cuello cuando, por momentos, fuimos desabrochando botones hasta el ombligo. Estuvimos crecidos, pero no bastó con Pedro Benito y Héctor.

Ángel García

@__AngelGarcia__

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