TERUEL CD-0-0-REAL MURCIA
TERUEL CD:Rubén Gálvez, Joseda, Andrés Rodríguez, Abraham del Moral (Traoré, 72), Van Rijn, Manel Royo, Relu, Haritz Albisua, De Palmas (Iván Ramos, 46), Sergio Moreno y Lolo Plá (Goyo, 55). Suplentes: Palop (ps), Fondarella, Carlos Igual, Blesa y Martí.
REAL MURCIA: Gazzaniga, Jorge Mier, Jorge Sánchez, Óscar Gil, Cristo Romero, Isi Gómez (Sergio Moyita, 54), Sekou, Pedro León (Flakus, 66), Palmberg (Bustos, 66), Jorquera (David Vicente, 54) y Ekain. Suplentes: Kaja (ps), Antonio David, JC Real, Pedro León y Sylla.
Árbitro: Holgueras Castellanos (colegio castellano-leonés). Amarillas para los locales Andrés Rodríguez, De Palmas, Van Rijn, Abraham del Moral, Traoré, Joseda, Relu y Manel Royo. Por los granas Sekou, Moyita y Mier.
Incidencias: Municipal La Pinilla. 1500 aficionados con 4 centenares de seguidores granas.
Comentario: Han vuelto las dudas, han regresado las preguntas sin respuesta, los malos sueños y los que ya no sueñan. Han vuelto los caminos a esas andadas de tristeza, a esos surcos sin regar de fútbol, a esas lagunas sin agua donde algunos se empeñan en ver oasis. Han vuelto los granas a una realidad que solo los goles, no el juego, nos engañaba. Todo nos retroalimenta al inicio de la campaña, porque la realidad es que jugamos igual de mal, nunca lo hemos hecho mucho mejor, como para lanzar cohetes, pero, al menos, marcar y definir nos hacían ponernos una máscara de ilusión donde había fuegos de artificio sin pólvora.
Porque nunca hemos jugado realmente bien, aunque ganáramos, aunque la racha nos hiciera imaginarnos como un equipo capaz de empresas ilustradoras de hazañas.
Ahora, con el sopapo que la realidad nos ha dado, adecentamos nuestra presente en la tabla viendo por el retrovisor la cola de la tabla, aquel lugar que amedrentó a los jefes para cesar a Etxeberría, ese lugar donde no vamos a caer porque hemos mejorado prestaciones defensivas pero seguimos sin encontrar la llave del fútbol ofensivo en el baúl de unos recuerdos que son más elucubraciones mentales que realidades. En definitiva, no jugamos a nada, seamos consecuentes. Y llevamos semanas así. En cuanto aparecieron los equipos con expectativas, nos diluimos, fuimos la sombra alargada de esos cipreses que marcan el camino al cadalso.
Lo peor es que en Teruel siguió la sombra como una guadaña cercenando el poco fútbol que exponemos. Poco, por decir algo que sería demasiado. Realmente fuimos un equipo pequeño, rozando la vulgaridad, ajeno a una historia y a un presupuesto que debería avergonzarnos tras una exposición de motivos realmente pobre. “¡Que somos el Real Murcia, coño!”, debió decir alguno de los popes en el vestuario, pero ni con esas. El amor propio es algo que aún se busca en el plantel, empezando por Colunga, un míster que parece desbordado desde las previas, en la sala de prensa. El asturiano ha perdido el aura mística de esa racha que a alguno les hizo sostener la grandeza del escudo por encima de la realidad del césped, esos resultados que nos hicieron engreídos y que nos creímos como cuando las gogós de las discotecas nos guiñaban el ojo. En fin, caídos en la desgracia de creernos más que lo que somos.
¿El partido? Nada, mejor no hablar. El equipo perdió fuelle muy temprano, los pesos pesados se escondieron y el Teruel jugó con unas armas que se ajustan a la austeridad de su proyecto y la profesionalidad de su plantel; hacen lo que pueden, dan un 200% y adecuan su presente a un calendario donde tienen fijados los 46 puntos. El resto les permite soñar. A los nuestros, ese contexto de brega no les va, les equivoca, les hace ir a una guerra de trincheras donde no tienen armas porque para para este tipo de batallas no sirve solo el talento.
Nos queda esperar una semana, ganar y volvernos a pensar en grande, todo lo demás, el vacío más absoluto. Seamos consecuentes, hay que asegurar la quinta plaza, o la cuarta, no hay más. Pensar en cotas mayores exige disponer de algo más que lo que tenemos.
Ángel García
@__AngelGarcia__
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