Poner punto y final a esta temporada, bien sea por méritos propios o por deméritos de los rivales. Pero terminar con esta pesadilla y no dejarlo todo para el último día.

El Real Murcia viaja a Torremolinos con una obligación que mete más presión que, evidentemente, ilusión. Y no es para menos dado el panorama grana.

Los de Curro Torres, después de hacer un 4/6 más que decente en Cataluña, tiraron todo el trabajo por la borda ante un Betis Deportivo que sí supo aprovechar las ocasiones que tuvo.Y en esto del fútbol, como bien estamos viendo esta temporada, gana el que más goles mete. Y nada más. Pero eso, el Murcia, no ha sabido trabajarlo en todo el curso.

Tanto es así que los números hablan por sí solos. Y no me refiero a toda la campaña, ya que en estas últimas 8 jornadas consecutivas que acumula marcando el Murcia, ha hecho un gol cada 5’4 disparos.

Con estos números, sumados a los paupérrimos números en casa, dan como resultado un equipo que lucha por no descender. Y no será por generar poco o no llegar a campo contrario, ni mucho menos.

La falta de acierto, la irregularidad y, sobre todo, las lesiones han sido los mayores lastres de un Real Murcia que está recogiendo ahora lo sembrado durante todo el año. Porque no ha habido una sola jornada en la que haya estado la enfermería vacía. Incluso no ha existido un partido sin, al menos, dos lesionados. Una barbaridad.

Por eso Curro Torres, una vez más, tendrá que viajar con varias bajas. El operado Alberto González, Jorge Mier, Antonio David y Ortuño, y la duda de un Ekain que podría volver después de tres jornadas fuera. Así está el equipo a dos fechas del final.

Y enfrente no estará cualquier equipo, sino un Torremolinos empeñado en mantener la categoría y seguir agrandando su humilde historia. Los andaluces suman dos victorias consecutivas, siendo una ante el Atlético Madrileño, y buscarán sumar la tercera para certificar la salvación en un Pozuelo que ha colgado el “No hay billetes”.

El conjunto de Carlos Alós Ferrer llega al encuentro con las mismas urgencias que el Real Murcia, aunque en su caso la permanencia sí ha sido un objetivo madurado desde principios de curso. Esto hace que el ambiente y su situación lleven consigo una inercia más positiva y motivada que la de su rival.

Este Torremolinos no es un equipo que se achante y renuncie al balón. Menos si cabe en su estadio, con un lleno absoluto y ante un rival que bien es conocido sufre mucho ante equipos de la zona baja. Así, además, es como más cómodo se ha sentido el conjunto andaluz durante sus últimas victorias.

Sus debilidades pasan por el repliegue, donde más suelen atacar sus rivales, y la pérdida del protagonismo. Es un equipo al que le gusta marcar los tiempos, aunque sea a nivel defensivo y en campo propio. La falta de contundencia atrás ante escenarios exigentes es la grieta por la que debe percutir con insistencia el cuadro grana.

Sus principales referentes ofensivos, Pito Camacho (9 goles) e Ibán Ribeiro (7 goles y 6 asistencias), son el principal argumento de ataque de un Torremolinos que, seguro, irá a por la victoria.

Los datos:

      • Será la segunda vez en la historia que Real Murcia y Torremolinos se vean las caras. La primera terminó con victoria grana (1-0) en la J2 de este curso.

      • Un empate haría al Real Murcia ganar el gol average particular.

      • El Torremolinos no ha ganado más de dos partidos consecutivos en toda la temporada.

      • Se enfrentan el 13º mejor local ante el 6º mejor visitante.

      • El Real Murcia sumará más de dos bajas por lesión por 37ª jornada consecutiva.

Avo Miralles

@avomirallesf

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