REAL MURCIA-1-1- MARBELLA FC
REAL MURCIA: Gazzaniga, David Vicente, Jorge Sánchez, Jon García, Jorge Mier, Alonso Yoldi (Antonio David, 77), Óscar Gil, Víctor Narro (Cristo Romero, 84), JC Real (Ekain, 77), Jorquera (Meca, 68) y Juanto Ortuño (Flakus, 68). Suplentes: Piñeiro (ps), Alberto, Isi Gómez, Sekou y Pedro León.
MARBELLA FC: Manu García, Jorge, Escassi, Adri Castellano, Álex Martínez, Eugeni, Adrián Ruiz (Tomy, 76), Ohemeng, Cambra (Alexiel, 84), Víctor Sánchez (Gabri, 93) y Dani Selma (Álex Gil, 84). Suplentes: Navarro (ps), Pineda y Vasile.
Goles: 1-0 (min. 35): Óscar Gil; 1-1 (min. 70): Dani Selma.
Árbitro: López Jiménez (Colegio catalán). Amarillas para los locales Óscar Gil, Gazzaniga y David Vicente. También, el entrenador Curro Torres. Por los visitantes, Escassi.
Incidencias: La peor entrada de la temporada con 7507 espectadores en Nueva Condomina.
Comentario: Descrédito. Vergüenza. Calamidad. Desgracia. Desastre. Cataclismo. Hecatombe. Desdicha. Azote. Torpeza, Incapacidad. Ineptitud. Insuficiencia. Incompetencia. Impericia. Desacierto. Ignorancia. Desatino. Descuido. Disparate. Dislate. Insensatez. Necedad. Barbaridad. Crueldad. Atrocidad. Barbarie. Astracanada. Vulgaridad. Zafiedad. Simpleza. Ramplonería… ¿sigo? Todos esos calificativos podrían ir en la crónica de un partido que olvidó su esencia para convertirse en un despropósito, sobre todo por parte local. Claro, aquí hablo del Real Murcia y hacerlo del colista del grupo daría ínfulas de grandeza a los granas tras haber sido capaces de rascar un punto a un equipo que, sin jugar la Champions, firma en cada jornada su hoja de asistencia hacia una 2RFEF donde podrán mostrar más que lo exhibido tras veintisiete jornadas.
Y es que poco se puede contar de los nuestros, cada vez menos nuestros y más de nadie. Un equipo que desconoce lo elemental, que vive en guerra con el ejercicio deportivo que practican, que le cuesta el balón y que lo asume como si fuera hierro candente, que vive en un estado depresivo que se traslada del cerebro a sus botas a una velocidad de vértigo, que parece una marioneta de sí mismo sin nadie en su manejo. ¿Soy duro? Pregunten entonces a la grada. Creo que ablando ánimos y los dejo suaves si realmente no escribo lo que pienso. Pero, vamos, que de crónica de partido poco se puede contar cuando me van a leer tres. No está el tema para regocijarse en el desvarío que supone iluminarse con unas líneas que desesperan más que animan.
No sigo, no quiero encabronar a una parroquia que ya no sabe a quién rezar.
En fin, a ver si nos salvamos.
Ángel García
@__AngelGarcia__
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