Hoy es fiesta, hoy es domingo, hoy vuelve por fin el Murcia a casa. Hoy juega el Murcia. Justo tres meses después del fatídico partido contra el Nàstic, con aquella herida completamente cerrada, sacamos el macuto de la parte alta del armario, cogemos el estuche a estrenar y los libros del nuevo curso recién forrados, nos lavamos la cara e incluso nos peinamos, y salimos de casa para volver por fin al cole. Septiembre, diga lo que diga el calendario, siempre será el primer mes del año.

Decíamos ayer por aquí, aquel día de playoff, que lo más importante de ese partido, más allá de ganar o no, era que los más de 30.000 murcianistas de aquel partido no se quitaran nunca esta camiseta, este escudo, por muchos palos que nos llevemos y que nos llevaremos. Esa obstinación por no quitarnos la camiseta es la que nos ha mantenido con vida, esa obsesión enfermiza por seguir adelante con este escudo, por muchos lunes que, al llegar a clase o al curro, hayamos tenido que soportar el “cámbiate de equipo” y la mofa del gracioso de turno.

Decíamos ayer por aquí, hace justo tres meses, que lo más importante era no quitarnos la camiseta en caso de decepción, y vaya si ha sido así. Este nuevo Murcia se ha sobrepuesto de aquello y no sólo no ha perdido unidades, sino que las ha sumado durante el verano. La cifra de abonados será brutal y puede sorprender, pero sólo al que no pisa las calles de Murcia o sus playas. El Murcia está de moda, y no parece una moda pasajera.

Para esa moda, además, nada mejor que el equipo de este año y la actitud valiente que tendremos con el nuevo míster. El Murcia saldrá a por los partidos sin especular, en casa y fuera. El Murcia ya mostró en Marbella que será vertical y fulminante, que tendrá ritmo e intensidad y que irá por el ascenso en todo momento, sin ese miedo a encajar que convierte al fútbol en una experiencia tediosa, casi irritante. Es probable que el Torremolinos nos gane hoy 0-1, es hasta muy probable, nos dirá el murcianista de cierta edad, pero al menos jugaremos sin miedo.
Y así regresamos de Marbella, con una sensación diferente a cualquier derrota del año pasado. El Murcia voló en un arranque de partido que invita a pensar en un estilo propio por fin, en algo más allá de la victoria a corto plazo. Un estilo más allá de las pequeñas dudas –el error del portero, el extremo que no vino, la necesidad de un central más rápido, los fichajes que llegan tarde—, de los pequeños debates de cada semana, tan absurdos e insignificantes a largo plazo.

Hoy es fiesta, pero para la familia de El Post Grana este verano estará marcado por el dolor más injusto y cruel que puede haber, ese que no tiene ningún sentido. Hoy juega el Murcia; a veces simplemente para recordarnos que sólo nos queda seguir adelante sin quitarnos jamás la camiseta. A veces simplemente para que nos animen desde arriba y los recordemos aquí abajo. Tres meses después de la desilusión, hoy vuelve a ser fiesta, hoy comienza la cuenta atrás. 19 partidos en casa para vivir todos juntos, y a la vez cada uno a su manera, esta ilusión compartida que da algo de sentido a lo que no lo tiene.
Hoy juega el Murcia. Y además jugará sin miedo.

Oliva

@beantuit

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