Hay veces en las que el fútbol concede segundas oportunidades. Oportunidades de revancha. Un equipo puede tener la primera, la segunda o, como en el caso del Real Murcia, ambas.

Porque la última vez que el conjunto grana se enfrentó al Nástic de Tarragona -también equipo grana-, lo que comenzaría como un histórico partido repleto de ilusión y cargado de sueños, terminaría como una de las mayores pesadillas vividas por el murcianismo en los últimos años.

De sobra conocido es su inicio, su nudo y su desenlace. Pero el fútbol, como dictan los primeros renglones de este escrito, ha concedido dos tipos de oportunidades al Real Murcia en un mismo encuentro. El de este sábado.

Por un lado la oportunidad de redención ante aquel equipo que frustró los sueños de una afición histórica; y por otro la segunda oportunidad en una temporada que ha comenzado de manera radicalmente opuesta a lo esperado.

El equipo de Adrián Colunga puede matar dos pájaros de un tiro ante el Nástic, consiguiendo cerrar la herida ocasionada en junio y, además, sumar su segunda victoria consecutiva y despegar, por fin, en una temporada a la que todavía le queda mucho.

Y, además, ese despegue se traduciría en una mejora en el juego murcianista que, aunque poco a poco, ya se está viendo en estos últimos encuentros con el nuevo entrenador. Ganar este fin de semana supondría mucho más que tres puntos.

Porque el Real Murcia puede caracterizarse de muchas cosas, pero ante todo está la resiliencia de un club inmortal, capaz de superar cualquier tipo de obstáculo por muy difícil y rocambolesca que parezca la salida.

Para buscar la tercera victoria del curso, Colunga tendrá las bajas de Saveljich, David Vicente, Moyita y Piñeiro. Jaso y Zeka continúan en sus planes de readaptación. El técnico ovetense cada vez dispone de más efectivos y, sobre todo, en mejores condiciones físicas como Antonio David o Schalk.

Como las dos últimas veces que ha visitado el Nástic la Nueva Condomina, el conjunto tarraconense llega con una situación delicada en el banquillo. Delicada y curiosa. Esta semana ha habido cambio de banquillo en el Nou Estadi, aunque el reciente fichaje no podrá sentarse en el feudo pimentonero por sanción.

Cristobal Parralo no podrá debutar en el banquillo del estadio murciano, aunque sí lo hará desde la grada, con un equipo que no ha conseguido plasmar su estilo sobre el césped pese a sumar 14 puntos y estar a solo dos del playoff.

Un equipo cuyo fútbol se intentaba basar en la intensidad y la contundencia del juego rápido, sobre todo mostrando una especial verticalidad a la contra, pero sin tener un estilo propio. Pero lejos de todo ello, el Nástic volvió a mostrar la irregularidad que también protagonizó el último curso.

Un Nástic cuyo ataque pasa, en gran medida, por Jaume Jardí -máximo anotador con 5 goles- y Cedric, un referente ofensivo muy completo y solidario, cuyos números están en un tanto y tres asistencias.

Los datos:

      • El Real Murcia podría ganar dos partidos consecutivos por primera vez esta temporada. La última vez que logró algo similar fue en la J34 y J35 del curso pasado.

      • El Real Murcia ya sabe lo que es ganarle al Nástic en un partido liguero de Primera Federación. Fue en la 22/23 con Mario Simón (2-0).

      • El Nástic es, junto al Betis Deportivo, el equipo que más goles ha encajado del grupo (14GC).

      • El conjunto tarraconense solo ha ganado 1 de sus 4 partidos como visitante. El Murcia solo 1 de 4 como local.

      • 5 goles a favor más suma el Nástic (13GF) que el Real Murcia (8GF), aunque los catalanes solo han hecho 4 de ellos lejos del Nou Estadi.

    Avo Miralles

    @avomirallesf

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