HOY ES FIESTA Hoy es domingo y juega el Murcia en casa, contra un rival ya clásico, a una hora estupenda de este febrero primaveral murciano, que, sin embargo, se le ha torcido al Murcia de manera algo increíble. Cosas del Murcia, qué te voy a contar. Un equipo que cuando iba a tomar aire, recibiendo a un colista tocado y hundido, se le suspende el partido. Un equipo que, de los cuatro centrales que tenía en verano, tiene lesionados a cinco. Un equipo que se queda con 10 en el segundo 27, reventando en un instante todos los récords de contrariedades posibles.
MI MADRE Diego Piñeiro del Álamo es mi madre, ojo. Nuestra madre, hoy y siempre que se ponga la camiseta del Murcia y salte a jugar. Esta tarde, cuando juegue –si juega, ojo— debe sentirse así de arropado. Así de querido. El genial hallazgo simbólico fue de Yayo Delgado, como tantos otros, hace casi 20 años, cuando la afición zurraba a Íñigo Vélez cada vez que saltaba al campo, y lo recordó Luisma Valero en una espléndida crónica de hace ya 12 añazos (https://mondomoyano.blogspot.com/2014/04/la-familia.html), con motivo de una pancarta dedicada a Saúl Berjón. Hay que apoyar a los nuestros. Es así de fácil.
EL LÁTIGO El gusto por destruir a los nuestros, en cambio, es ancestral, o al menos hasta donde llega mi memoria, a mis primeros años en las gradas de La Condomina. Los pitos a Figueroa, los insultos a Guina, el desprecio a los hermanos Mejías, por citar sólo a ídolos. Nadie se ha salvado de ser acuchillado porque, tarde o temprano, todos han perdido, algo que no está permitido en esta tierra. Contrariamente a lo que algunos pregonan, jamás se ha arropado a los jugadores del Murcia en la derrota, siempre se ha optado por esa exigencia absurda, por esa presión, por el desprecio, por el látigo en lugar del apoyo. Lo vivió Figueroa y lo vivieron Aquino, Juanjo, Juanma, Acciari, Richi, Kike García. Todos, siempre, en cualquier categoría. Piñeiro cometió un error muy grave, pero precisamente por eso hoy lo tenemos que querer más que nunca. Y no es cuestión sólo de Piñeiro, claro. La mala racha ha condenado de nuevo a una plantilla y a un entrenador que hace un mes y medio ilusionaban. Es imposible construir algo a medio o largo plazo en un ambiente que no perdona una.
EL RIVAL Para cerrar el círculo, hoy viene a Nueva Condomina el que un día fue nuestra madre, Íñigo Vélez, dirigiendo a un Cartagena que parece a la deriva en todos los sentidos; pero, amigo, ya sabemos todos que precisamente eso lo convierte hoy en un rival peligrosísimo, porque el fútbol tiene unas pautas desconcertantes. Ojalá este Cartagena ya clásico y consolidado sea capaz de darle la vuelta a la situación. Ojalá podamos, allí y aquí, conseguir una gestión seria que no lleve a nuestros equipos a estar entre la vida y la muerte. Ojalá el futuro nos traiga derbis de máxima rivalidad en los que podamos sustituir el odio por cierto hermanamiento.
HOY JUEGA EL MURCIA Menuda tarde nos espera, socio. Solecico, 24 grados, aperitivo, fútbol. Un derbi, que se ha querido calentar irresponsablemente durante muchos años. Qué absurdo es enfrentar y levantar muros, cuando el puerto de la Cadena tiene una altitud máxima de 358 metros. El fútbol tiene unas pautas desconcertantes, sí, pero en las gradas deberíamos guiarnos por algo más sencillo: apoyar siempre a los nuestros y respetar siempre al rival. Hace un día precioso, de marinera, belmonte y asiático, de Arde Bogotá y Viva Suecia, de cachondeo y buen rollo. Un día precioso de todo eso y de derbi. Un día precioso, sobre todo, porque hoy juega el Murcia.
Oliva
beandtuit@
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