ALCORCÓN-1-0-REAL MURCIA
ALCORCÓN: Ayesa, David Navarro (Pol Domingo, 46), Iván Pérez, Joan Rojas, Samu, Rai Marchán, Luis Vacas (Raúl Blanco, 66), Omar, Yael Ballesteros (Njti, 81), Borja Martínez (Carmona, 21) y Vladys (Tarsi Aguado, 81). Suplentes: Oriol Martí (ps), Diego Arcos, Sergio Nieto, Everson y Esteban Aparicio.
REAL MURCIA: Gazzaniga, David Vicente, Óscar Gil, Jorge Sánchez, Cristo Romero, Bustos (Flakus, 46), Sekou (Pedro León, 78), Víctor Narro (Pedro Benito, 62), Ekain (Piñeiro, 5), Jorquera y Juanto Ortuño (Isi Gómez, 46). Suplentes: Eloy Giménez, Antonio David, Sylla, Palmberg, Yoldi y JC Real.
Goles: 1-0 (min. 53): Diego Piñeiro, en propia puerta.
Árbitro: Ramo Andrés (colegio aragonés). Expulsó en el segundo 27 a Gazzaniga, Amarillas para el local David Navarro y el visitante David Vicente.
Incidencias: Municipal Santo Domingo. Más de 2000 espectadores con presencia de un centenar de seguidores granas.
Comentario: Te puedes disparar en los pies, bailar al ruido de las balas y quejarte. Puedes hacerlo y tratar de engañar a los demás. Puedes imaginarte que todo está en tu contra para no mirarte el ombligo. Puedes pensar que aún hay opciones para el objetivo y que queda mucho. Puedes hacer tantas cosas como quieras pero no puedes hacer que todos te crean. El Real Murcia vive en una mentira en este 2026, algo que ya hizo a inicios de campaña con el dúo Goiria-Etxeberria. Vive en el autoengaño, como los adictos el éxito que sobreviven obnubilados en el fracaso, tratando de hacer creer -y ver- a los demás que los astros se alinean en tu contra, que hay luz, aunque ahora mismo sea opaca, al final del túnel y que todo pasará. Pero no, la situación es tan lamentable que llega en el peor momento de la temporada, en el derbi ante el Cartagena, en el momento de asistir a un partido en el que uno de los conjuntos, hechos ambos para estar arriba, tocarán fondo de perder. Que lo hagan los albinegros, a los granas les resbala; que sean ellos los que anclan en el desastre, ya duele.
Y daña por el momento en el que supura una herida que no termina de cerrarse. Colunga ha perdido el aura que le hacía sumar puntos, y la realidad del inicio de campaña asuela al club, no solo al plantel. Han cambiado pocas cosas desde entonces. El equipo nunca ha jugado bien en todo el año. Salvo excepciones muy puntuales el patrón con Colunga y Etxebe se ha repetido. ¿La diferencia? Con el asturiano, al menos, las ocasiones algunas veces entraban y sumaban puntos. Lo peor es que no hay nadie al timón; ni en el campo ni en la dirección deportiva. Se ha remendado la plantilla con decisiones controvertidas y se ha vuelto a caer en los errores habituales de la historia del club; firmas jugadores lesionados, planificas sobre el reloj y mal. La pena es que la ilusión tan pronto carcome a la afición como la autoestimula. Y, en este 2026, todo está más cerca de un proceso autodestructivo que les lleva al cadalso. Sumas 5 puntos de 21 posibles en un nuevo año, números de equipo en descenso, acumulas 4 partidos sin hacer un gol -y llevas a Flakus, a Pedro Benito, a Juanto Ortuño…- y estás más cerca del descenso que del playoff (llevas un partido menos, vale). No sé, las dudas de la afición son comprensibles, los miedos de la plantilla acogotan y los dueños, pues no pasarán por un buen momento, supongo.
¿Y el partido? Pues preparas la traca en el primer minuto y a remar a contracorriente. Encima, en un suicidio coral, sale el meta suplente y es protagonista del gol con un error de categorías de base que tira el pozo la intensidad de sus compañeros hasta entonces para mantener el marcador igualado ante 10. Pero, siendo honestos, ¿no sería necesario mirar cuanto antes a quienes toman las decisiones? Hay demasiado en juego como para pretender olvidar el tercer ejercicio de horrores deportivos de la era Felipe Moreno en un club que arrastra a casi veinte mil socios. Que alguien se mire el ombligo, por favor.
Ángel García
@__AngelGarcia__
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