ATCO. SANLUQUEÑO -0-2- REAL MURCIA
ATCO. SANLUQUEÑO: Rubén Domínguez, Raúl Sola, Trapero, Diallo, Sergio Rodríguez, Gallastegui (Loren 61´), Ntiji, Barea (Fernando, 72), Zequi Díaz (Arruabarrena, 80), Rodri Val, y Agus Juárez (Luis Morales, 80). Suplentes: Kudakovsky (ps), Valencia (ps), Gómez, Reyes, Hussein Carnell,. Javi Feria, Isra Glez., y Hernández.
REAL MURCIA: Gianfranco Gazzaniga, David Vicente, Héctor Pérez, Alberto, Jorge Mier, Isi Gómez, Sekou Palmberg (JC Real, 72) , Pedro Benito (Schalk, 83), Cristo Romero (Bustos, 46) y Ekain (Flakus, 58). Suplentes: Kaja (ps), Jaso, Andrés López, Antonio David, Manu Lara y Pedro León.
Goles: 0-1 (min. 74); Flakus, 0-2 (min. 88); Flakus.
Árbitro: Prat Hernández (colegio canario). Amarillas para Gallastegui (43´) y los granas Isi Gómez (47´) y David Vicente (82´).
Incidencias: El Palmar de Sanlúcar. Poco más de 1500 espectadores con medio centenar de desplazados granas.
Comentario: Lo de la lluvia en Reyes duele, a los más pequeños y a los grandes. Hace daño cuando esperas un noche que ausculta emociones, cuando las expectativas se agrandan y sueñas de forma gigantesca. Saca aflicciones de donde no se espera, pero todo se amortigua cuando gana el Real Murcia. Saca pesambres y luce en días atormentados, brilla para sacar pecho entre paraguas y charcos, y a muchos les sonríe la vida. Ganar en Sanlúcar, dejar reposar los tres puntos y rascarse la barriga, como quien engulle puntos al dictado de Colunga, es un proceso digestivo que tiene a muchos murcianistas riendo a carcajadas cuando aún recuerdan el mal sueño del clan vasco por Murcia.
Por eso, sumar de tres en tres se ha convertido en una rutina para los nuestros desde que un asturiano aterrizó en el banquillo para sacar el hilo claro de una madeja donde la lana no servía para mucho. Quizás el duelo de las expectativas infundadas, o las expectativas desde una planta noble que vivía de la mano de la prensa afín en el autoengaño, hizo que el sufrimiento, en forma de bofetadas, se hiciera hueco en el Real Murcia. Ahora, con la realidad del trabajo ajustada a los resultados, el equipo es otro. Superó barreras de puntos para fechas navideñas que permiten soñar y los que juegan trasladan, y transmiten, sueños en grana que, como los Reyes Magos, arrastran ilusiones.
Flakus fue uno de ellos. Y JC Real, otro. Colunga acertó en los cambios, leyó el argumento que le ofrecía el partido y, al dictado de ambos, quiso explicar el partido en veinte minutos finales a los incrédulos que se veían repartiendo los puntos. Ganó el banquillo, pero es que lo que se sienta junto al míster tiene sustancia, no son cargas adicionales. Flakus, no sabemos si castigado o reservado por el asturiano, se bastó con dos duelos ante Rubén Domínguez para exponer sus credenciales de pistolero. Antes, el equipo había estado bregador. Extraño con tanta calidad, pero es que jugar ante rivales que muerden en campos que aprietan muchas veces obliga a afilar cuchillos. Isi Gómez, que ha vuelto a la guerra sacando brillo a sus botas, es el eje que necesitaba el equipo, es más, se necesitan ambos. Jugar, sin un adaptador de medidas como Isi, lastra. Marca el ritmo, pausa al rival y le descoloca. Y cuando quiere aplica rock and roll. El problema es que físicamente el Sanluqueño, con muchas taras de calidad, fue un bloque que jugó juntito y que incluso amedrentó con un par de ocasiones que ajustaron el nudo de la corbata en el cuello grana. Un remate al larguero de Diallo y una falta de Loren que despejó Gazzaniga, ésta en el segundo acto, muestra una exposición de motivos local que creó dudas en los de Colunga.
Pero, cuando cambió el tercio, el Real Murcia fue el esperado. Y ahí, en el último cuarto de hora, fue diferencial el peso del banquillo. Flakus cumplió en su deber secundado por otros dos meritorios que hicieron trizas las razones locales para puntuar en la línea de creación; JC Real y Schalk. Se habla de equipos profundos, enganchados a jugar en campo contrario, pero la profundidad fue de banquillo y de definición. Ganar se ha convertido para los de Colunga en una especie de rutina fichando en la oficina, cumpliendo en la rutina que se le exige al club, ajustando el presupuesto a un lugar con el que Goiria soñó pero no llegó a despertar.
Ángel García
@__AngelGarcia__
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