HOY ES FIESTA Hoy juega el Murcia, de nuevo, y menos mal, para intentar salir cuanto antes de esa extraña turbulencia en la que se ha metido cuando menos lo esperaba en este inicio de año. Un gol del Hércules en el 88 fue suficiente para sacar toda la fragilidad del equipo y desencadenar esa ansiedad que nos lleva matando años. Pero hoy prefiero no hablarles de fútbol: se quitan las ganas de hablar de fútbol después de tantas semanas sin ganar. Hoy prefiero contarles una película de misterio. O de miedo.
EL ALBACETEÑO Alfon González llegó al Murcia en el invierno de 2023 para apuntalar una plantilla que parecía necesitar un salto de calidad arriba para aspirar a todo. El equipo empezaba el año tercero, muy cerca de Eldense y Castellón. Era un Murcia bien armado, con mimbres del año anterior, más un Pedro León goleador y un Arnau Ortiz que empezaba a despuntar. Mario Simón conocía bien, de la cantera del Alba, a Alfon, que venía de hacer 8 goles en el filial del Celta el año anterior y de jugar poco con el Racing en Segunda. Vino a Murcia a reivindicarse, a dar el salto, con hambre. Era ese extremo con el que podíamos soñar con ser campeones y volver a ascender. Debutó y parecía falto de rodaje, lógico. Simón le fue dando oportunidades, bastantes, poco a poco, pero Alfon no las aprovechaba. Se caía bastante. No lograba arrancar apenas. Cuando por fin tenía alguna, la perdía. Tres o cuatro veces que llegó a plantarse ante el portero, disparó flojo y al suelo. No parecía futbolista, fue una cosa increíble. Jugó 15 partidos, seis de titular, con cero goles, un pase de gol, tres amarillas y sin aportar nada a un Murcia que terminó por no llegar a playoff.
EL MARADONA DE LA MANCHA Lo que sucedió al año siguiente ya no sorprende a nadie: es un clásico. Alfon regresó al filial del Celta y se salió. Jugó 35 partidos, metió 15 goles, su equipo fue cuarto y en cada resumen Alfon dejaba boquiabierto al murcianismo: rompía por las dos bandas, tocaba con clase, jamás se caía, remataba con fuerza y colocado con las dos piernas y todo con un ritmo de juego que nunca ofreció por aquí. Con 24 años, al año siguiente jugó con el Celta en Primera, donde mostró esa clase, con 8 goles pero sobre todo dejando la sensación de ser un jugadorazo, indiscutible de Primera. Pronto se lo llevó el Sevilla, donde las lesiones no le han dejado jugar, pero el Villarreal, casi nada, lo ha reclamado cedido para la segunda vuelta. Celta, Sevilla, Villarreal, tan sólo tres años después de pasar por aquí, donde quizá sólo con algún destello del gran jugador que es nos hubiera metido en la pelea por el ascenso.
EXPEDIENTE ALFON ¿Por qué pasa todo esto? ¿Por qué aquí? Tenemos miles de preguntas, pero quizá no nos gustan nada las respuestas. Narro empezó desbordando, pero sin llegar a nada práctico, y algo nos dice que quizá dentro de poco ni desborde. Davo había metido ocho goles con el Dépor, pero ninguna de las que tuvo aquí entró; Bustos había metido 10 con la Ponfe, pero aquí lo tuvo que meter de chilena. Por no hablar de ese gol del canterano, tan clásico por otras latitudes, que aquí nunca llega. O de la explosión de Alex Rubio cuando se va, o de que Adrián Fuentes parece Van Basten ahora, o de que Verza falló aquí hasta los penaltis. Así, a bote pronto, sin querer mirar bdfútbol. ¿Por qué pasa todo esto?
JUEGA EL MURCIA Lo único bueno, y sobradamente acreditado, que ha tenido este equipo en su historia es su resistencia, su capacidad para aguantar palos y seguir con vida. Y a eso nos agarramos también este año. Crece la desesperación, y más con las derrotas en casa en las que el equipo parece bloqueado, sin capacidad de reacción. Pero hay vida y el fútbol siempre da una oportunidad más. Por muchos golpes recibidos, el murcianismo tiene que estar ahí esta tarde, por si hoy por fin cayera esa alegría, o tal vez por si el Expediente Alfon se resolviera alguna vez. Por lo que sea, pero siempre hay que estar. Siempre celebrando que hoy juega el Murcia.
Oliva
beandtuit@
¡Síguenos en nuestro canales!