Hoy es fiesta. Hoy juega el Murcia, sábado noche navideño cargado de ilusión, con el equipo en una magnífica racha casi sin precedentes y recibiendo al Sabadell, rival histórico y noble que, recién ascendido (bendito ascenso el suyo), está muy arriba.
Lo vivido en Cartagena fue una de esas experiencias inolvidables, que marcará a muchos chavales, y no tan chavales. Una fiesta desde horas antes del partido que se prolongó hasta mucho después; un partido ya especial, en esa nueva rivalidad surgida en estos últimos 20 años. Una alegría que impulsará aún más a esta generación multitudinaria de jóvenes murcianistas. Pero viendo esas imágenes de felicidad y comunión entre la plantilla y la afición, de repente, salió mi lado aguafiestas, no pude evitarlo. Y me acordé de Tarazona.
Me acordé también de Guadalajara, hace 12 años y medio, en la primavera de 2013. El Murcia perdió allí 3-1 y una buena parte de la hinchada grana, indignada por la mala trayectoria de aquel Murcia de Onésimo que se acercaba a Segunda B, reaccionó contra los jugadores con ira, reproches, insultos y ese penoso “esta camiseta no la merecéis”, ese clásico en las derrotas. Allí estaban, entre otros, Mauro Dos Santos, Molinero, Kike García o Saúl Berjón que, apenas un año después, nos dieron una temporada gloriosa en la que rozamos la Primera. Supongo que entonces, cuando el balón entraba, sí merecían la camiseta.
12 años y medio después, vivimos una escena parecida en Tarazona. Fue en un campo donde, por cierto, sólo algún equipo filial ha marcado gol allí desde noviembre de 2024. (Ojo, que se dice pronto: al Tarazona ningún primer equipo le ha marcado en su campo desde hace más de un año). Pero todo eso daba igual y la derrota desató el odio en un grupo importante de murcianistas, que al final del partido consideró que esos futbolistas, que habían peleado y estado tan cerca del milagro de marcar allí un gol, incluso con uno menos, no merecían la camiseta. Y que había que insultarlos y humillarlos. Allí estaban todos, dando la cara. Los supuestos mercenarios. Benito, León, Alberto, Vicente, Mier, Gazza… Todos. Los nuestros. Los Héroes de Cartagena. De locos.
Apenas han pasado un par de meses de aquello: esta temporada no ha hecho falta ni esperar a la siguiente, como en Guadalajara, para que queden retratados. Y no sólo han quedado en ridículo los de Tarazona, ojo, no fue un hecho aislado de cuatro locos. Es probable que aquellos tipos representaran entonces a una mayoría del murcianismo que dudaba de nuestra plantilla y reclamaba 8-10 fichajes en invierno. No fue un hecho aislado: se ha leído también mucho disparate por redes, esa galería de odio, donde se cuestionaba e insultaba a todos, sin excepción. A Alberto, a Isi, a Ekain, a Flakus. A todos. Y también se vivía el odio en el estadio, cada dos semanas. El runrún con Juan Carlos Real, hace nada. Los pitos a Gazzaniga (¡!), hace apenas un mes y medio, en cada balón que tocaba. El ataque feroz e indiscriminado cuando no se gana, sólo por no ganar. De locos.
¿Qué sería de los Héroes de Cartagena si su extremo no tira alto con todo a favor y el pitado Gazzaniga no vuela para sacar ese balón imposible de la escuadra? Creo que todos lo sabemos: sólo son héroes por el azar de unos milímetros. Lo vivido en Cartagena fue una de esas experiencias inolvidables, pero sería conveniente acordarnos también de cómo reaccionamos en la derrota. En estos tiempos de celebración, el Grinch se asoma para recordarnos que, hace muy poco tiempo, el murcianismo despreció injustamente a los suyos. Para que no olvidemos la otra cara del fútbol.
Hoy es fiesta, la primera de estas tres frías noches navideñas en casa con las que despediremos el año. La ilusión del murcianismo se desborda: el estadio se llenará para ver al Betis en Copa y, sobre todo, para soñar con todo lo que está por venir en los próximos años. Habrá goles a favor y en contra, victorias, derrotas y algún empate; de eso trata este juego precioso e incierto, absolutamente incierto. Lo único seguro es que un puñado de zagales volverá a darlo todo por esta camiseta, que siempre han merecido, y que nosotros estaremos ahí para verlo, a nuestro Murcia, que hoy juega.
Oliva
beandtuit@
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