REAL MURCIA -2-1 – ALGECIRAS
REAL MURCIA: Gazzaniga, David Vicente, Alberto, Saveljich (Palmberg, , Cadete, Yriarte, Isi Gómez (Moha, 46), Pedro Benito (Rojas, 67), Loren Burón (Toral, 58), Flakus y Cadorini (Raúl Alcaina, 46). Suplentes: Íker Piedra (ps). Jaso, Forns, Boateng, JC Real, Pedro León y Davo.
ALGECIRAS: Lucho García, Paris Adort, Lautaro (Coch, 77), Gaixas, Merchán, Larrea, Illescas, Leiva, Diego Esteban (Juan Hernández, 90), Tomás (Turrillo, 46) y Manín (Neco Celorio, 67). Suplentes: Fernández (ps), Ventoso (ps), Curro, Mario, Recagno y Escudero.
Árbitro: Ortega Herrera (colegio valenciano). Amarillas para los locales Cadete, Rojas, Yriarte, Raúl Alcaina y Flakus. Por los visitantes Diego Esteban, Paris Adot, Iván Turrillo y Lucho García.
Goles: 1-0 (min. 30): Saveljich; 1-1 (min. 44). Dani Merchán. 2-1 (min. 90): Falkus, de penalti.
Incidencias: Nueva Condomina. 9876 espectadores. Flojísima entrada en uno de los partidos más importantes del año.
Comentario: Parto de la base de que quiero que el Murcia suba. Aquí soy periodista, en la grada, muestro simpatía por el equipo pero no soy acérrimo ni lo seré, en el corazón de uno solo hay espacio justo para que busque la sangre camino de forma unidireccional, hacia un mismo lugar, hacia un mismo club. No entiendo a toda esa gente que comparte dos equipos; el suyo y uno de los grandes, es como compartir vaso con alguien que te deja restos de sus labios o de su saliva en el vidrio. Por eso, en partidos como el de ayer, o como los anteriores, o como cualquiera de la historia reciente del club, no se entienden a los agoreros del verso libre y de la crítica, a los entendidos de butaca que ven el error y las dudas para recrearse en la historia sentimental que les hace ser críticos para creerse alguien. A todos esos que malmeten al club y a sus dirigentes para hacer de la cizaña una razón de su paso por la vida. Y ojo, los hay dentro del club, en sus suburbios y en las gradas. No hay nada que valga, no hay alabanza indeseada ni hostión a dos manos sin fundamento, no, no lo hay. ¿Para qué haberlo si no son capaces de valorar haber acabado segundos, con el factor campo a favor y alcanzando el PO por vez primera desde que se compite en la categoría?
Pues eso, que hay que hurgar en la herida, hacerla sangrar, no disfrutar del momento y pensar que todo lo logrado tiene más pinta de bazofia que de éxito. En fin, la vida que rodea a un equipo donde algunos viven sostenidos en sueños e ínfulas de grandeza olvidando una realidad que les podía haber hecho disfrutar, que les podía haber hecho sentir que en tres años se ha mejorado progresivamente en puntos, resultados, clasificación y… PO. Eso es, dirán algunos, poco para este club, pues vale, venga, vayamos a un choque donde los nervios, la tensión, las actualizaciones de resultados en las apps, las miradas al otro con gestos de desamparo emocional, donde todo hacía evitar el césped, un lugar donde este equipo ha creído en su realidad, donde se han sentido, por momentos, en una gloria en la que los silbidos les han hecho volver a sentirse incómodos. Sí, porque ayer hordas entrenadores profesionales, titulados en tabernas y asientos, exponían su malestar en sus certezas, en esos entrenamientos que estudian día y noche, en esos planteamientos y estrategias que aprendieron a ejecutar tras miles de horas leyendo y practicando con sus equipos al dictado de diarios deportivos, de hecho, quizás en algún medio escrito local donde los hechos siempre llevan preposición inicial. Sí, esos inconformistas que fueron maestros de Flick o Guardiola, sí, claro, esos fueron los que silbaron porque sabían que si llegan a estar ellos en lugar de Fran Fernández el equipo se va al descanso ganando por media docena de goles de diferencia. Lástima de ello, lástima en sus vaticinios cuando nacen sesgados y mueren silbando.
¿El partido? Habitual cuando hay tanto en juego, cuando hay nervios que buscan plaza libre en el pecho, cuando el fútbol se asocia a ellos como un imán. Lo demás, en estos casos, no es que sobre, es que se pierde. Hay momentos en los que no ayuda a la vida que les queda a los del campo, y menos a los del palco. Son más reacios a ese viento que sale crítico de los labios los del palco que los que juegan. Les altera la vida, les mata los sueños, aunque vayas ganando con el gol de Saveljich, aunque en Ibiza crezca una goleada ante un rival que sigue de fiesta. Nada más importa cuando empata el Algeciras, un equipo aseado, con la corbata centrada y quitándose el polvo de la chaqueta. Nos empatan y otra vez el concierto, sin batuta, dirigido por Guardiolas y Ancelottis, por insatisfechos de la vida y de los sueños. En fin, que menos mal que Flakus, cuando algunos se daban golpes en el pecho, hizo recuperar la fe a esos incrédulos cuyas estrategias de desesperación les hizo daño en su almas. Ahora, volverán con los “yatedijeyo”, “sabíaqueseríaasí” y demás complacencias. Saludos a ellos, la vida sigue, el Murcia subirá y, entonces, se les llenará la boca de alabanzas.
Ángel García
@__AngelGarcia__
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