Hoy es fiesta. Hoy es domingo y juega el Murcia en casa, en un ambiente ya prenavideño y richardgeriano, además de otoñal y frío y puede que lluvioso; pero sin duda un domingo cálido y animado por los últimos resultados.

Del último encuentro en Antequera llamaron la atención los minutos de capitanía de un chaval que debutaba en el primer equipo, Jorge Sánchez, aunque sea veterano con ese escudo en el pecho, que ha lucido casi desde que empezó a ir al colegio.

Más allá de la idoneidad de su elección, que cómo no fue objeto de polémica (el deporte nacional, opinar de todo, tiene un duro rival: opinar de todo lo que opinan todos), la elección del zagal viene a mostrar que el Murcia, en su cuarta temporada en Primera Federación, y al margen de lesiones puntuales, sigue fallando en una cuestión clave: la falta de jugadores de club, que estén por encima de los resultados. Jugadores que, al margen de lo que aporten al juego, doten al equipo de identidad. Jugadores que uno asocie al Murcia sólo con nombrarlos.

Sin ese tipo de jugador es muy difícil ser un equipo reconocible a medio plazo, tener una idea de juego que se mantenga año tras año, un estilo, un proyecto, acaso la gran laguna del Murcia en más de cien años de historia.

Las prisas por subir, sin duda, marcan la confección de la plantilla, pero un buen director deportivo es aquel que protege al jugador de club por encima de todo, como hizo Manolo Molina con Carrasco y Armando Ortiz, tras el último ascenso; o incluso Goiria renovando a Jorge Mier, a pesar de no ser apenas titular el año pasado, que ya es un futbolista esencial, por fútbol y compromiso, y que debería ser un jugador de club en pocos años.

No fue el caso de José Ruiz, que increíblemente no renovó después de una temporada fantástica, o de Carrillo, rescindido a golpe de talonario cuando aún podía aportar tanto en el verde como en el vestuario. Pero siempre, o casi siempre, han primado en el Murcia otros intereses (qué bien le viene a determinados tipejos que los futbolistas cambien de club continuamente) por encima de los sentimentales.

Vidaña, Juanjo, Carrero, Juanma, Acciari, Richi, Armando, Pedro León, Alberto.
Nuestro brazalete siempre tendrá un aura que ha sobrevivido al desastre. Ojalá Jorge Sánchez pueda ser en unos años uno de los elegidos, pero sobre todo ojalá algún día haya tanto jugador de club sobre el campo que ni nos planteemos que un debutante pueda ser capitán.

De momento, el chaval se marcó un partidazo y, lo más importante, pudimos ganar el partido. Porque algo me dice que si el Antequera hubiera marcado en alguna de las varias que tuvo, Jorge hubiera sido condenado, en lugar de elogiado. La falta de identidad, que viene marcada por las decisiones de los de arriba, también está arropada y propiciada por una afición que no perdona un error ni una derrota, que crucifica a canteranos a la primera, que exige mal, sólo a corto plazo, y que dificulta cualquier intento de construir ese equipo reconocible a medio plazo. Isi Palazón puede hablar de esto con conocimiento, pero la lista sería interminable.

Esperemos que la nueva generación de canteranos tarde mucho, o al menos una semana más, en comprobar cómo nos las gastamos en la derrota, ese drama de los que no aceptan perder, de los que no saben que hoy es fiesta no por si ganamos, sino sólo porque juega el Murcia.

Oliva

beandtuit@

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