Hoy juega el Murcia. Jugamos en Marbella: hoy es fiesta. Y lo haremos ya con los jugadores elegidos para disputar esa fiesta cada fin de semana. Con los llamados a intentar que tengamos una fiesta mayor a final de temporada.

El mercado de invierno se cerró con cierta sensación de desencanto en el murcianismo. Tres refuerzos, junto a la vuelta de Isi Gómez, les parecen pocos a los radicales del cambio, los que por alguna extraña razón creen que el de fuera mejorará al de dentro. Fuera, casi todos son buenos y tienen pintaza, ya sabes. Hasta que debutan con la camiseta del Murcia, claro. Entonces ya hay que esperar al próximo mercado, y confiar en otros nuevos que mejorarán a los de dentro. Viven en ese continuo desencanto con lo suyo.

A mí cuatro refuerzos, en cambio, me parecen demasiados para un equipo que, no lo olvidemos, terminó enero jugando dos de sus mejores partidos de la temporada, dominando, ganando y sin apenas sufrir ocasiones. Los fichajes tienen buena pinta, sobre todo si Isi Gómez recupera su mejor nivel, y el vestuario, con tres caras nuevas, no debería cambiar su buen rollo. Pero las bajas, sin embargo, sí me parecen un paso atrás para las aspiraciones de un club que, más allá de subir o bajar, debería soñar con ser otra cosa. Un equipo
con raíces e identidad, por fin.

El caso de Larrea es incomprensible desde el punto de vista deportivo: contra el Hércules, hace nada, demostró que su nivel como centrocampista posicional (lo que menos tenemos) es de los mejores de la categoría. Pero amigo, el mercado manda. El de invierno y el de verano. Su salida demuestra que hay intereses de los que mandan que priman sobre lo deportivo.

Y los casos de Carrillo y Andrés, más allá de que deportivamente también sean cuestionables, son incomprensibles para un equipo de fútbol que sigue esperando consolidar una identidad después de cien años dando tumbos. Como lo fue la de José Ruiz este verano.

El Murcia va a intentar el asalto a Segunda con mimbres de contrastada calidad, pero con apenas tres o cuatro jugadores con cierto vínculo emocional con el escudo. Y con todos sospechando que, salvo que cambien las cosas, en dos o tres mercados estarán en otro sitio. Un drama que, en estos tiempos de fútbol tan igualado, finales apretados y partidos que pueden valer un ascenso, no tengamos ese plus de identidad en el campo.

Hoy en Marbella jugaremos, salvo que Pedro León repita titularidad, sin murcianos en el once. A casi todos, el Murcia hace un año les daba igual. Suerte que hemos encontrado en Alberto González un murcianista que mantiene y contagia ese vínculo como el que más, y que nos asegura que los nuestros van a intentar por todos los medios que tengamos esa fiesta mayor a final de temporada. De momento, disfrutemos la de hoy.

Juega el Murcia.

 

Oliva

@beandtuit

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