Hoy juega el Murcia en Tarragona, el primer partido de esta minitemporada extra que tenemos la suerte de poder vivir. Ascender de manera directa no está mal, pero te priva de estas semanas de emociones al límite en las que uno de verdad experimenta lo que significa ser de un equipo. Te priva de días como el de hoy, que es fiesta; pero déjame que te cuente, después de 38 jornadas por aquí, que para mí es fiesta sobre todo porque hay un murcianista que podrá ver el partido desde una habitación del Hospital Morales Meseguer. De milagro. 

Hace poco más de un mes, al día siguiente del día del Entierro de la Sardina, justo cuando milagrosamente le ganábamos al Villarreal B, acudió a Urgencias del Morales, acompañado por sus hijos, con fiebre y un dolor inmenso desde el día anterior. Tenía una infección en la sangre, una septicemia en estado avanzado. Había que operar de urgencia, y los médicos pintaron un panorama malo, muy malo; el anestesista incluso algo peor. Parecía difícil salir. 

Pero salió. En una situación de extrema gravedad, delicadísimo y con la infección que seguía dañando el organismo. Se trataba de aguantar en esa UCI, de sobrevivir ese lunes, ese martes, ese miércoles. Dormido, completamente inconsciente, pero aguantó. Y justo una semana después de la operación, algo más tarde de ganar en el Rico Pérez también de milagro, nuestro murcianista por fin abrió los ojos y levantó el dedo pulgar. 

Después de 15 días en la UCI, pasó a planta del Morales, donde ha ido evolucionando bien. Comer, hablar, levantarse, caminar solo, volver a la vida. Poco a poco. Arropado por sus hijos, por su familia, por sus amigos. 

La semana pasada fui a verlo al Morales y hablamos algo del Murcia, claro, de la decepción por no ascender como campeones, y le comenté que este largo mes que ha pasado hospitalizado la cosa no ha mejorado demasiado, sin entrar en detalles. Él sabe bien lo que es sufrir, más allá de este trance; él también sabe bien lo que es sufrir por el Murcia. 

No quise hablarle más de nuestro equipo pero, poco antes de irme, en el cabecero, vi la estampa del mejor futbolista del Murcia en el último mes y medio: la Virgen de la Fuensanta. Y salí del Morales con una sonrisa tonta en la cara.

Decía Gazzaniga el otro día que quien no tenga confianza en el equipo, que no vaya al estadio, y no puedo estar más de acuerdo con él. Decía también nuestro portero que el equipo llega bien, “como tiene que llegar”, y con muchas ganas, que hay que acabar con las dudas. Y al salir del hospital, recordé ese mensaje de optimismo bajo el sol radiante de estos días de mayo y pensé entonces que quizá no hay mejor milagro que el de estar en buenos manos. El milagro de nunca perder la esperanza, de estar bien arropado, de querer y que te quieran incondicionalmente. Hoy es fiesta, hoy juega el Murcia, pero después de 38 jornadas por aquí déjame que te cuente que para mí hoy es fiesta porque Sebas podrá verlo jugar.

    Oliva

    @beantuit

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