Un Real Murcia sobresaliente se presentó ayer ante su afición venciendo al Elche (3-1) en un partido que deja claro que la idea de Joseba Etxeberria no es negociable, da exactamente igual el rival.
En un día donde la Virgen de la Fuensanta bajaba a la Catedral desde el Santuario, el Real Murcia organizaba una fiesta para que la plantilla se presentase ante los 8.650 espectadores que estuvieron ayer presentes en el Estadio Nueva Condomina. Pedro León y Joseba Etxeberria agradecían la increíble cifra de +16.500 abonados, y como bien dijo el míster durante la presentación: “No os podemos pedir más, ahora somos nosotros los que os tenemos que dar alegrías a vosotros.” Y así fue.
Empezaba el partido de una manera inmejorable, con gol del líder de este vestuario y de un hombre de club, una mala salida de balón del Elche la aprovechaba el capitán Pedro León para poner el 1-0. A partir de ahí tocó remangarse y empezar a defender fuerte, pero sin renunciar a la identidad que quiere marcar Joseba: presión alta y si no se podía recuperar, el Real Murcia se colocaba en bloque bajo. Incluso en bloque bajo, era difícil mantener el ritmo de pase de un Elche que imponía a través de sus posesiones la diferencia de categoría. Hasta que en una jugada no mal defendida por el Real Murcia, Aleix Febas encontraba un pase maravilloso para John Donald que ponía el 1-1. Pese a eso, el Real Murcia no se arrugó y respondía Aitor Sarabia con un mano a mano tras una gran recuperación de Juan Carlos Real, pero la sacó Matías Dituro. A partir de ahí, Diego Piñeiro sacó 3 ocasiones de mucho mérito frente a un Elche que dominaba posicionalmente y con ocasiones.
En la segunda parte, como si de un milagro se tratara, los chavales de 3ª RFEF (a destacar Kayode y Rubén Vila) junto a un Sekou Djanbou imperial en el centro del campo parecían jugadores de superior categoría frente a un Elche que, quizá por relajación, no era capaz de encontrar espacios frente a un Real Murcia que cada vez se hacía más grande. Con los cambios se produjo el toque de corneta, el conjunto grana se hizo dueño del balón y con la aparición del único que faltaba por salir al campo, David Flakus (tras una ovación como pocas se recuerdan en ese estadio), puso la fuerza y la alegría que le faltaba al equipo para tratar de dominar. Tras una gran jugada combinada, Álvaro Bustos la ponía al segundo palo donde Palmberg chutaba a puerta y la defensa rival la metía para dentro. A partir de ahí, el vendaval grana se desató, el equipo no paraba de generar ocasiones con los 3 de la segunda línea (Bustos-Schalk-Benito) y Flakus liderando el ataque. Y entonces llegó la gran aparición del que era el protagonista de la noche, balón al espacio para David Flakus que quiso continuar donde lo dejó en Tarragona, asistiendo a Pedro Benito para que este pusiera el tercero. Antes del pitido final, la afición grana disfrutando de la fiesta, se permitió el lujo de corear unos “olés” a cada pase dado por el equipo de Etxeberria.
La noche acababa con Pedro León, junto a sus compañeros, levantando un ‘Trofeo Enrique Roca’ que se quedaba en casa.
Juan Carlos
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